Política
Le cantó las cuarenta

Se re picó: Sáenz acusó a los K de convertir al PJ en una "pyme familiar" tras la intervención al partido en Salta

El gobernador Gustavo Sáenz cuestionó a la chorra condenada Cristina Fernández de Kirchner y a su hijo Máximo por designar de forma arbitraria a los titulares del justicialismo en la provincia. (Dibujo: NOVA)

El gobernador Gustavo Sáenz salió con los tapones de punta y le exigió públicamente a la chorra condenada Cristina Fernández Kirchner que deje de manejar el Partido Justicialista como si fuera una estancia propia.

En un mensaje incendiario, acusó a la conducción nacional de vaciar al peronismo y de imponer autoridades provinciales “a dedo” desde Buenos Aires, a través de un aparato cada vez más cerrado y alejado de los afiliados.

El mandatario no se quedó ahí: también apuntó contra Máximo Kirchner, jefe del PJ bonaerense, a quien responsabilizó —junto a “sus amigos”— de decidir discrecionalmente quién conduce el partido en distritos como Jujuy y Salta. Para Sáenz, el esquema actual no tiene nada de democrático y sí mucho de verticalismo familiar.

“La pyme familiar de la Sra., su hijo y sus amigos sigue decidiendo a dedo, desde Buenos Aires, las autoridades partidarias del PJ en las provincias… ¿Por qué no llama a elecciones libres y democráticas?”, disparó sin filtro.

En su embestida, el gobernador recordó el origen del Partido de la Victoria, creado en 2003, el mismo año en que Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada. Ese sello fue la plataforma que luego alimentó alianzas como el Frente para la Victoria, base del armado kirchnerista durante más de una década.

Para Sáenz, si el kirchnerismo quiere seguir funcionando como club privado, debería volver a ese partido propio y dejar de usar al PJ como fachada. “Vuelvan al Partido de la Victoria, no sigan destruyendo al PJ. Le llaman renovación al reciclaje”, remató, en una frase que sintetiza el malestar creciente en sectores del peronismo federal.

El trasfondo del cruce revela una interna cada vez menos disimulada: gobernadores y dirigentes territoriales empiezan a cansarse de lo que consideran una conducción centralista, personalista y desconectada de la realidad provincial. La rebelión silenciosa ya no es tan silenciosa, y en varios distritos el murmullo se transformó en grito.

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